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La izquierda y la cuestión trans (II)

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2ª parte del artículo La izquierda y la cuestión trans (I)

Miedo

Últimamente vivo con miedo. Me explico: no es que tenga miedo ni a salir a la calle, ni al rechazo, ni a que me agredan, ni a nada de eso. No, no va por ahí. Pero dada mi condición de mujer trans por un lado, y dada mi participación en la contrainformación anticapitalista que hace que lleve años en contacto con distintas organizaciones, colectivos, militantes sociales, etcétera, a veces tengo otro tipo de miedo.

Por ejemplo: Temo cuando descubro que un/a compañer@ con el que has compartido 100 luchas abraza las ideas transexcluyentes.

Me aterra cuando algún/a militante conocid@ desde hace años, con quién has estado en distintos espacios de lucha, suelta eso de, “no, si yo estoy a favor de los derechos trans, pero es que la ley trans …” (o sea “estoy a favor de tus derechos, pero en contra de que una ley los reconozca”).

Entro en shock cuando recibo un mail de alguna organización a la que siempre he considerado compañera, hablando sobre este tema ¿Cuál será el siguiente en desdibujarnos, en decir lo que nos conviene o no pasando por encima de nosotrxs, en decir que “borramos a las mujeres” o cualquier otra barbaridad?

Tiemblo cuando veo que personas y organizaciones hermanas guardan silencio mientras ven como se están jugando a la ruleta los Derechos Humanos de una parte de la población. Si, una parte pequeña, pero que existimos, y que vamos a conquistar esos derechos tanto tiempo negados.

Me da pavor encontrarme a alguien que, muy de izquierdas él o ella, hable pestes sobre la llamada “autodeterminación de género”. ¿Pero eso de la autodeterminación de género no es lo que hice yo en mayo pasado cuando le conté al mundo quién era? ¿O que culminé en diciembre cuando conseguí cambiar mi nombre y mi sexo en el registro civil? ¿Tan malvada soy por autodeterminarme? Pues si les da urticaria que las personas se autodeterminen, de la autodeterminación de los pueblos mejor ya ni hablamos.

Y en definitiva me da pánico ver como ideas tan claramente excluyentes y discriminatorias han anidado en parte de la izquierda. Ni Jack Nicholson en El Resplandor consiguió acojonarme de tal manera.

La cuestión trans: Socialdemocracia vs. Izquierda revolucionaria

Siempre ha habido cuestiones que para la socialdemocracia son un caramelito. Hablo de cuestiones que en principio no afectan a cosas como el status quo o la economía, y las cuáles pueden ser utilizadas para quedar como “los más progres” e incluso para ganar votos de ciertos sectores de la sociedad. A nadie se le escapa que las luchas LGTB son una de esas cuestiones. Así, históricamente el PSOE se ha echado las flores encima con cuestiones como por ejemplo el matrimonio homosexual.

En el contexto actual, con este mal llamado “gobierno de progreso” se está debatiendo la propuesta de una nueva ley trans estatal. Algunos medios llevan tiempo machacando con que esta ley es “la ley de Irene Montero”, ocultando que esta propuesta de ley ha sido propuesta desde los colectivos trans, con las reivindicaciones que llevan defendiendo décadas. La ley del 2007 fue recortada por todos los lados por el PSOE (aunque, como siempre, no se les cayó la cara de vergüenza cuando se echaban flores y se vendían a si mismos como garantes de los derechos LGTB) y los colectivos trans han seguido reivindicando una ley que recogiera todos sus derechos y que no les patologizara, y no una ley que nació con fecha de caducidad, como la del 2007. Y, tras la negativa del PSOE a aprobarla, parece que Unidas Podemos se ha quedado en solitario en el Gobierno defendiendo la ley.

Y mientras tanto ¿Qué están haciendo muchos partidos y organizaciones de izquierda rupturista? Pues resulta que muchos están abrazando los mismos argumentos de aquel argumentario transfobo del PSOE del que hablaba al principio. Sin cortapisas. Sin cambiar ni una coma. Los mismos argumentos que aplaudía el presidente de Hazte Orín. Punto por punto. Idénticos.

Otras tantas organizaciones están guardando silencio. La bronca ha alcanzado proporciones astronómicas y da miedo meterse al tema. Da miedo que te salten al cuello llamándote neoliberal, misóginx, “podemita” o “defensor de los vientres de alquiler”. Están faltando agallas a la hora de tomar una posición clara, valiente y justa sobre este tema.

Por supuesto, hay honrosas excepciones, como por ejemplo la CUP o las organizaciones de la Esquerra Independentista, que siempre han defendido las luchas LGTBI y la cuestión trans y, al menos desde la distancia (no vivo en Cataluña), no parece que hayan cambiado, ni mucho menos que hayan abrazado las ideas transfobas, discriminatorias y patologizantes que reúnen dichos argumentos trans-excluyentes. Desde la distancia les doy gracias por ello.

En definitiva, que al menos Podemos y otros partidos, de esos que yo y muchxs compañerxs situamos en la socialdemocracia, parece que tienen algo que ganar con toda esta historia. Aunque solo sean votos. Pero en cambio muchas organizaciones de la izquierda revolucionaria parece que no tienen mucho que rascar, así que pasan de puntillas sobre el tema, o directamente se posicionan en contra de la ley trans (mientras nos cuentan lo “a favor” que están de los derechos trans). Y esto es así porque, hablemos claro, a muchas de ellas los derechos de las personas trans LES IMPORTAN UNA MIERDA.

Conclusiones

En definitiva, creo que desde la izquierda rupturista hace falta valentía. Que hace falta no dejarse envenenar con argumentos que son pura discriminación. Que hay que tener en cuenta que el colectivo trans es un colectivo fuertemente discriminado, marginado, patologizado durante años que merece que se le garanticen derechos de los que ya goza el resto de la población. Que no hay que ejercer el paternalismo pasando por encima de las personas trans para decir que derechos les convienen o cuáles no, que ley les conviene y que ley no. Las personas trans son un sujeto político con poder de decisión. Y eso es lo que están haciendo, o al menos intentando. Decidir. Nadie puede hablar por ellas. De la misma manera que un montón de blancos no pueden decidir paternalistamente que derechos les convienen o no a los negros. Sería un disparate. Pues con la cuestión trans esto está pasando aquí y ahora.

No soy adivina, así que desconozco como terminará todo el tema de la ley trans. Lo que si que se es que las personas trans vamos a seguir luchando por ella. Porque la discriminación es tal que ya no tenemos nada que perder.

Y si un día se alcanza dicha ley, estoy segura de que quedará clarísimo que todo el apocalipsis que vaticinaban sus opositores no era más que ruido y conspiranoia. Que no se borrará a nadie, que nadie verá reducidos sus derechos, al contrario, un pequeño sector de la población verá reconocidos derechos que les han sido negados durante décadas. Y al igual que ha pasado en todas las autonomías donde ya funcionan leyes basadas en la despatologización y la autodeterminación de género, o en muchos países donde también funcionan ya, la única diferencia será que las personas trans tendrán un poquito menos difíciles sus vidas. Un poquito menos digo. Porque la transfobia y la discriminación social no acabará con una ley, habrá que seguir peleando, siempre adelante, hasta que seamos iguales realmente.

Tengo esperanza en que la lucha por los derechos de las personas trans siga adelante, y que podamos algún día vivir en igualdad. Tal vez entonces podamos empujar todas juntas contra el capitalismo, contra este régimen de mierda heredero del franquismo en el que vivimos, contra el fascismo, contra cualquier tipo de discriminación. Tal vez entonces podamos avanzar juntas hacia una sociedad más justa.

Puedo decir con orgullo que (aunque ahora todo el mundo sepa mi verdadera identidad) sigo siendo la misma persona de siempre. Y sigo defendiendo las mismas ideas que he defendido siempre. Contra el capital, contra la discriminación, contra el fascismo. No me he movido ni una coma. En cambio, veo con tristeza cada vez a mas compañerxs que, no creo que puedan decir lo mismo. Compañerxs que están abrazando ideas reaccionarias y discriminatorias. Ideas que infantilizan al colectivo trans y nos toman por el pito del sereno. Ideas conspiranoicas que se encuadran en los mismos argumentos apocalípticos que la derecha ha utilizado tradicionalmente en cuestiones como el aborto, el matrimonio homosexual o la eutanasia. Vaticinan un apocalipsis que, una vez aprobadas dichas legislaciones, nunca llega.

Espero también que las personas que se están dejando llevar por esta ola irracional y reaccionaria, analicen el asunto en profundidad, tengan un poquito de empatía, dejen las hipocresías típicas de “no, si yo no tengo nada en contra de las personas trans, pero…”, y hagan una seria autocrítica de por que deriva se están dejando arrastrar. Porque de lo contrario, se estarán equivocando y no, en este tema la historia no os absolverá. Y nosotras, las personas trans, tampoco os absolveremos.

Y espero también que las organizaciones de izquierda revolucionaria tengan la valentía de luchar por lo que es justo, por la igualdad, sin paternalismos absurdos y poniendo toda la carne en el asador. Para que todas juntas podamos seguir luchando por la justicia, por la libertad y por una sociedad sin clases. Y luchando contra el capital, contra el imperialismo y contra el fascismo. Nos va la vida en ello

Epílogo

Hablaba al principio de este texto de esa gente que he perdido por el camino, o que ya nunca me tomarán serio, o de esos que van poniendo etiquetas. Pero quiero acabar este texto en positivo, porque también he ganado, y he ganado mucho.

He ganado ser yo misma, he ganado gente increíble, he ganado amig@s que sabes que cuando hacen falta están ahí, y también me he percatado de las ausencias.

He ganado en juntarme con más gente como yo y convertirnos en sujeto político para que nadie decida por nosotres. He ganado la fuerza que da la unidad. Y espero que más temprano que tarde podamos unirnos todxs para avanzar hacia la igualdad y crear auténtico Poder Popular.

Edurne_LH

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Edurne

Mujer Trans. Antifa, anticapitalista, indepe y transfeminista
Continuo el trabajo de Boro LH como periodista en La Haine y Kaos En La Red.Trans-formatzen.

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2 Comentarios

  1. dice:

    Obviamente no me refiero a la izquierda socialdemócrata, sino a la anticapitalista, rupturista, antifascista… La izquierda en la que siempre me he movido, y que para hacer honor a su nombre jamás debería abrazar los argumentos transexcluyentes. Aunque te doy toda la razón, hay una gran transfobia interiorizada, también en gran parte de esa izquierda. Ese es el porqué de este artículo 😉

  2. Lunara Santamaría dice:

    No se a que llamas izquierda revolucionaria, yo siempre he visto tanto a izquierda como a derecha una transfobia interiorizado de la que muy pocos se .libran.

Comentarios cerrados.