Noticias

Ser trans en el mundo del «Big Data»

Comparte!

Escribo esto un poco improvisadamente y quizás con una seriedad que no suele ser mi tónica habitual en esta web, porque me acaba de suceder una cosa bastante curiosa. Después de muchos años, estos días volví a abrirme una cuenta en LinkedIn. Como tengo bastante perfil de «nativa digital que pasa del mercado laboral español», digamos que LinkedIn tiene unas ofertas de trabajo que a mí me vienen bastante bien.

Hacía años que no tenía cuenta en esa plataforma. La última vez la tuve con mi nombre muerto y tampoco la usaba tanto. Sí que tenía creada una red de contactos allí, pero no era una red que yo mantuviera muy actualizada. Pues bien, vaya sorpresa la mía hoy cuando he visto que LinkedIn recuperaba, como «sugerencias» a básicamente todos mis contactos de mi antigua cuenta.

Eso quiere decir también que, de repente, yo soy sugerencia de todas esas personas otra vez.

Porque ahora esto me pilla en un momento de mi tránsito en el que ya me da bastante igual quién se entere y quién no y porque, aun con sus miles de problemas y falta de reconocimiento, vivo en un lugar del planeta donde ser trans no es un delito y porque mi círculo social me acepta… Pero imaginaos si estuviera viviendo en un lugar donde sí fuera ilegal o tuviera personas cerca que fueran un peligro para mi integridad física. De repente, LinkedIn les sirve en bandeja un dato importante: que Fulanito ahora es Ariadna.

Esto se suma a Telegram que me hizo una similar. Aunque la situación fue inocua, Telegram es usada por muchas personas como método de «escape» de las prácticas abusivas de Facebook y sus redes como WhatsApp. Hay quien confía ciegamente en Telegram un poco por la buena propaganda que le hemos hecho personas vinculadas al Software Libre como yo misma.

Y esto por no hablar del archiconocido caso de PayPal, que no permite cambiar tu nombre ni siquiera si presentas documentación, o de Upwork, una de las plataformas más usadas de la nueva gig economy, que han llegado a decir explícitamente en sus foros de soporte que, aunque «respetan a las personas transexuales», no piensan cambiar el nombre de nadie porque «no es una página de estilos de vida alternativos» (la «solución» que dan es que te abras una nueva cuenta cuando tengas toda la documentación cambiada… con la grave consecuencia de que pierdes toda la lista de recomendaciones de clientes pasados… o pasar por un arduo diálogo con Atención al Cliente).

No hace falta ser una tuxlibana (por robarles la expresión a mis amigos de El Binario) para darse cuenta de que esto es un abuso en toda regla. Cuando Sir Tim Berners-Lee creó el diseño de la www a finales de los 80, la pensó como un lugar lleno de libertad, donde las personas compartirían conocimientos en forma de textos «hiperenlazados» entre sí. Hoy en día, la www es un monstruo megalománico donde las páginas web (incluida esta) son más bien visores de servidores de bases de datos disfrazados de páginas web y aplicaciones monstruosas que se ejecutan en un navegador (una herramienta que no está diseñada para eso). Si hoy por hoy el Big Data es posible y puede quitarnos toda agencia real sobre nuestra propia identidad, es en buena medida por la desidia ética y moral de los desarrolladores, que ha llegado a que, por recogidas de datos en aplicaciones y plataformas sociales, se ha llegado a matar personas con drones. Vivimos en un mundo en el que debemos (no hay opción) entregar constantemente información sobre quiénes somos y qué hacemos, bajo la excusa de que hemos aceptado unos «términos de servicio» que son opacos y abusivos. Y esos datos, años más tarde, vuelven a ser utilizados, saltándose normativa europea porque se escudan en jurisdicciones permisivas al otro lado del Atlántico.

Y sí, soy consciente de que, como sysadmin de este servidor, el hecho de que usemos Google AdSense y algunos plugins de WordPress es una contradicción en mi discurso. El actual panorama de la web presiona a ello. Si una quiere tener una web rentable y «bien indexada» para poder llegar al público, no hay muchas opciones. Afortunadamente la analítica, que es lo que más información crítica recoge, la hacemos con un sistema libre.

Es grave. De acuerdo, a mí me ha llegado en un momento en que no me importa. A otra persona trans esto le puede significar un calvario. Lamentablemente, las redes libres cuentan con otros problemas y un amateurismo que a veces es peligroso (permitidme un plug de mi blog: Why I Don’t Do Federation)… y además exigen un conocimiento técnico que quizás solo atrae a algunas personas como yo. Por tanto, tampoco son una opción real.

Siento traer malas noticias si a ti te importa mantener un perfil lo menos visible en red: es muy probable que las redes sociales y plataformas te la jueguen en cualquier momento, incluso años más tarde de haber cerrado tu antigua cuenta. El tan aclamado «derecho al olvido» quizás debería poder aplicarse a casos como los nuestros. No lo sé. Lo único que sé es que esto debemos cambiarlo.

Foto: Cel de Barcelona (Ariadna Vigo, 2019)

Comparte!

Ari

Hola! Yo soy Ariadna Vigo, pero me conocen más como Ari... es más corto y es más cuqui! Nací en Buenos Aires, pero, bueno, he dado muchas vueltas y ahora vivo en Nafarroa. Me gusta etiquetarme como agitadora cultural: desde la música afrocaribeña hasta el Software Libre, pasando por la fotografía y las artes en general.

Links: ariadnavigo.xyz

También puede gustarte...